Crowdfunding: los mecenas del siglo XXI (II)

Primera parte del artículo aquí.

Un nuevo modelo de financiación colectiva está cogiendo fuerza en nuestro país, se llama crowdfunding y ayuda a que muchos proyectos culturales vean la luz. Sin intermediarios, sólo con la aportación económica de mecenas anónimos que creen en un proyecto y en el trabajo del autor, que se convierte en su propio productor y publicista.

Exige mucho trabajo 

“Detrás de cada proyecto hay una planificación absoluta de todos los movimientos, de la estrategia comunicadora y después, están los compromisos adquiridos con los mecenas, que se tenían que cumplir en un plazo razonable”, explica Pàmies.

Por tanto, no sólo hay un trabajo durante los 40 días en que el proyecto permanece abierto en la plataforma -requisito indispensable en Verkami para ser financiado- sino un trabajo previo y otro a posteriori.

“Hacer este proyecto me ha supuesto estar dedicado todo el año y hacer 10 presentaciones, todas ellas preparadas y contactadas por mí mismo, ya que no tengo ninguna editorial detrás”, comenta Pàmies.

Aunque para él ha valido la pena: “Además de disponer de una obra publicada, finalmente hice una tirada de 1.000 ejemplares, que vendo en las presentaciones y a través de un formulario en Internet“. Recomendaría a un artista que se financiara a través de este método, hasta tal punto que el paremiólogo actualmente está repitiendo experiencia. Un nuevo libro, continuación del anterior, que en este caso versa sobre la cabeza, “En cap cap. Diccionari de dites i refranys sobre el cap” (“En ninguna cabeza. Diccionario de dichos y refranes sobre la cabeza”), se encuentra actualmente en abierto para recibir financiación en la plataforma.

Pàmies explica que este proyecto “no está funcionando tan bien como el del año pasado”, aunque en 8 días recogió el 40% y a falta de 19 días, tan sólo falta el 20%. “Creo que la crisis profunda que estamos viviendo y la época convulsa del mundo editorial y del libro están afectando, pero soy muy optimista y pienso que lo conseguiré”, comenta.

Pàmies considera el crowdfunding “un sistema democrático de subvencionar proyectos, ya que salen aquellos que la gente apoya, los mejor presentados y organizados, que despiertan el interés de posibles micropatrocinadores”. Para él, es vital que hayan “salido documentales, CD’s de música, películas, libros, páginas web, festivales y muchos otros proyectos interesantísimos que, sin este sistema, tal vez nunca podrían haberse hecho realidad”.

Creer en la cultura

Esto solamente es posible gracias a mecenas, personas desconocidas para el autor, que ven un proyecto que les interesa y por eso optan en invertir un dinero. “Es un modo de financiación que por primera vez tiene en cuenta directamente el gusto y las preferencias del público“, explica Marc Sainz, mecenas registrado en la plataforma Verkami.

“Yo he donado pequeñas cantidades, entre 5 y 20 euros, a un par de documentales y a un proyecto solidario”, comenta. Marc, estudiante de Economía en la Universitat de Barcelona, conoció la iniciativa gracias a unos amigos y desde entonces es un asiduo. “Suele haber unos 60 proyectos activos en la web, se trata de ir visitándola de vez en cuando y ver cómo son los nuevos. Los hay que de entrada te llaman la atención y son los que normalmente te llevan a apostar por ello”, reflexiona. “La buena cultura se tiene que defender y para eso estamos aquí los consumidores”, concluye.

Lo mismo opina Robert Alcina, arquitecto y mecenas de Verkami. Él suele donar cantidades situadas entre los 25 y 50 euros. “Es alucinante que aquí sea el público quien decida qué quiere ver publicado y qué no”. Además, “sorprende la calidad detrás de cada proyecto, la dedicación del artista y la ilusión que pone, todo esto debe tener su recompensa”, considera

Santiago Eximeno, experto en crowdfunding, resalta la parte positiva del método, “saltarse intermediaros”, como discográficas o editoriales, así como “el contacto directo con la gente interesada en tu propuesta”. Nunca hasta ahora “se había podido identificar con tanta facilidad tu público potencial, ni era posible dirigirse a él directamente, con recompensas a su medida”.

Eximeno también reconoce que existe otra cara de la moneda, y es que “estos proyectos te obligan a ser como Juan Palomo: ‘yo me lo guiso, yo me lo como'”. Ya que, “todo te lo tienes que hacer tú, ya no basta con crear el producto, sino que también lo debes promocionar. De esta manera, el creador se convierte en vendedor, relaciones públicas, etc.”.

A pesar de esto, Eximeno cree que esta forma de ofrecer proyectos “irá creciendo poco a poco y encontrando cada vez más adeptos, tanto creadores como mecenas”. Para poner un ejemplo cercano, Verkami recibe a diario 10 proyectos de personas interesadas en buscar financiación, aunque, como es obvio, no todos llegan a aparecer en la web.

Cuestión de confianza 

Pera Oriol Sans, gerente de financiación de la Agència de Competitivitat de la Generalitat (ACC10), el sistema cuenta con dos puntos débiles. El primero de ellos es el filto, muy necesario. No todas las propuestas deberían ser válidas, para Sans “filtrar las propuestas hace que el resultado sea mejor porque escoges los mejores y si no cumplen ciertos requisitos el proyecto no entra”.

En segundo lugar se encuentra el seguimiento que el artista debería proporcionar a los mecenas de su proyecto. “Los mecenas han de saber que su dinero están siendo bien utilizados, ver su evolución, hasta llegar al resultado final”, explica. Para él, estos puntos débiles pueden convertirse en positivos gracias a una “cuestión de confianza”

Gracias “al marketing” hecho por el autor, que puede “explicar como se va fabricando el proyecto” a través de un blog, por ejemplo, se transmitiría confianza en el sistema para que funcione.

Sans, además, considera que “los nuevos artistas se tienen que ganar esta confianza de alguna manera y es importante que devuelvas alguna cosa en forma de información a todos aquellos que te han dado su apoyo”. Finalmente, cree crucial la capacidad de gestión del artista, que “tiene una responsabilidad” hacia sus mecenas a la hora de realizar su proyecto.

Ver el artículo completo (en catalán) aquí: Crowdfunding

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