Crowdfunding: los mecenas del siglo XXI (I)

Un nuevo modelo de financiación colectiva está cogiendo fuerza en nuestro país, se llama crowdfunding y ayuda a que muchos proyectos culturales vean la luz. Sin intermediarios, sólo con la aportación económica de mecenas anónimos que creen en un proyecto y en el trabajo del autor, que se convierte en su propio productor y publicista.

El crowdfunding, también conocido como financiación colectiva o micromecenaje es un fenómeno reciente en nuestro país. Proviene originariamente de las donaciones de toda la vida y se ha aplicado para financiar campañas políticas, como la de Obama en Estados Unidos, que consiguió más de 16 millones de dólares de pequeñas donaciones individuales. El crowdfunding también ha servido para iniciar nuevas compañías o negocios y, finalmente, el caso más reciente en nuestro país, aparece como alternativa para que los artistas encuentren financiación para sus proyectos culturales.

En tiempos de crisis, con el sector cultural fuertemente perjudicado, es difícil que un artista novel encuentre el apoyo de una compañía que apueste por él. ¿Qué alternativas tiene, pues? Es habitual que no cuente con suficientes recursos económicos para autofinanciarse y por eso la idea de la financiación colectiva es una muy buena alternativa. El filtro realizado por las discográficas, editoriales y productoras para que un producto salga al mercado desaparece: ahora pueden ser los propios consumidores los que elijan por primera vez qué quieren financiar y qué no.

Dicho así parece muy fácil, pero el proceso requiere un entramado complicado. En primer lugar, hace falta una ventana abierta al mundo donde anunciar su proyecto y darse a conocer. Esto es posible gracias a plataformas web como Verkami o Lánzanos, que aportan la infraestructura necesaria para la promoción de los proyectos y la gestión de los pagos de los mecenas. Hacen de intermediarios, ponen en contacto posibles mecenas con los creadores, que utilizan su página como escaparate abierto al mundo.

En segundo lugar, hace falta un esfuerzo y dedicación prácticamente total por parte del artista para realizar un trabajo de márqueting y promoción, que realiza conjuntamente con la página web donde se anuncia.

Y, finalmente, hace falta encontrar los mecenas, aquellas personas que crean en su proyecto y por eso estén dispuestas a donar una cantidad, que puede variar desde los 5€ hasta 200€ o incluso 1.000€, a cambio de una pequeña compensación, como podría ser recibir el producto a casa o apareciendo en los créditos o agradecimientos de la obra.

Este sistema es bastante reciente dado que parte de su éxito se sustenta en funcionar a través de internet, que borra las fronteras geográficas y permite que gente de lugares muy diferentes apueste por un mismo proyecto.

El crowdfunding en Catalunya

En diciembre de 2010 ve la luz la plataforma web Verkami (en esperanto, “amante de la creación”), que acepta proyectos en catalán, castellano e inglés. “No había nada parecido en Europa ni España ni en ningún sitio”, explica Joan Sala, co-creador de la página junto con sus dos hijos, Jonàs y Adrià.

“Era una buena idea y nos gustaba como consumidores de cultura. Empezamos con 5 proyectos y nos encontramos con que nadie sabía como funcionaba el método ni nada” y esto supuso un trabajo informativo y de feedback entre artistas creadores y posibles mecenas.

Aunque inicialmente los medios no le diesen mucha cobertura, “cuando Verkami empezaba a funcionar e ir bien, sin hacer nada empezamos a aparecer en los medios de comunicación”, explica, hecho que les dió aún más repercusión.

El trabajo bien hecho tiene su recompensa y tan solo un año y pocos meses después de su inicio, Verkami cuenta con más de 23.000 usuarios registrados y más de 210 proyectos han sido financiados. “No nos pensábamos que crecería tan rápido, ha coincidido un poco el tema de la crisis y los artistas que buscan formas alternativas de financiación”. Eso sí, el artista “no se desentiende, sino que requiere una dedicación y un trabajo que ocupa mucho tiempo”.

Así lo corrobora Víctor Pàmies, filólogo y paremiólogo, que publicó su primer libro en catalán financiado gracias al crowdfunding y a la plataforma intermediaria Verkami. Se llamaba “Amb cara i ulls. Diccionari de dites i refranys sobre l’ull” (“Con cara y ojos. Diccionario de dichos y refranes sobre el ojo”).

“El mío era el séptimo proyecto que se presentaba en Verkami, todo era muy nuevo, tenías que hacer mucha pedagogía explicando qué era el crowdfunding y las ventajas que les reportaba a los mecenas”, explica Pàmies, que reconoce que su perfil profesional lo ayudó a la hora de transmitir credibilidad como autor novel.

Continuará… Crowdfunding: los mecenas del siglo XXI (II)

Ver el artículo completo (en catalán) aquí: Crowdfunding

Anuncios

Un pensamiento en “Crowdfunding: los mecenas del siglo XXI (I)

  1. Pingback: Crowdfunding: los mecenas del siglo XXI (II) | Mónica Domínguez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s